Sin sustancia

SIN SUSTANCIA 

Las adicciones sin sustancia aparecen cuando una conducta, que en un principio puede resultar agradable o formar parte de la vida cotidiana, termina convirtiéndose en una necesidad difícil de controlar. La persona utiliza esa actividad para aliviar el malestar emocional, reducir la ansiedad o evadirse de los problemas, hasta que acaba ocupando un lugar central en su vida.

Con el tiempo, dejar de realizar esa conducta genera ansiedad, irritabilidad o una intensa sensación de vacío. Aunque la persona suele ser consciente de las consecuencias, le resulta muy difícil detenerse por sí sola, afectando a su bienestar emocional, sus relaciones, el trabajo o los estudios.

JUEGO PATOLÓGICO Y APUESTAS

El juego puede comenzar como una forma de entretenimiento, pero en algunas personas termina convirtiéndose en una necesidad constante de apostar o jugar, generando una pérdida progresiva del control y un importante deterioro personal, económico y familiar.

Es frecuente que aparezcan:

  • Pérdida de control sobre el tiempo y el dinero 
  • Necesidad de apostar cantidad cada vez mayores 
  • Mentiras para ocultar el problema
  • Problemas económicos o deudas 
  • Ansiedad, culpa o desesperanza  

Trabajamos tanto la conducta adictiva como las dificultades emocionales que la mantienen, desarrollando estrategias para recuperar el control y prevenir recaídas.

NUEVAS TECNOLOGÍAS

El uso excesivo del teléfono móvil, internet o dispositivos electrónicos puede convertirse en una forma de "desconectar del malestar emocional". Poco a poco, la persona puede sentir la necesidad constante de estar conectada, afectando a otras áreas importantes de su vida.

Es habitual encontrar:

  • Dificultad para desconectar del móvil o internet  
  • Ansiedad cuando no se tiene acceso al dispositivo 
  • Problemas de concentración  
  • Descenso del rendimiento académico o laboral  
  • Aislamiento social o familiar  

La terapia ayuda a recuperar un uso saludable de la tecnología y mejorar el equilibrio entre la vida digital y la vida personal. 

REDES SOCIALES

Las redes sociales pueden generar una necesidad constante de revisar notificaciones, publicar contenido o buscar aprobación mediante "me gusta" y comentarios. Con el tiempo, esto puede afectar a la autoestima, el estado de ánimo y las relaciones personales.

Es habitual encontrar:

  • Necesidad constante de revisar el móvil 
  • Comparación continua con otras personas 
  • Baja autoestima e inseguridad  
  • Ansiedad al no recibir interacción  
  • Dificultar para disfrutar del momento presente  

La terapia ayuda a reducir la dependencia, fortalecer la autoestima y desarrollar una relación más saludable con el entorno digital.

COMPRAS

Las compras compulsivas suelen utilizarse como una forma de aliviar emociones desagradables, estrés o vacío emocional. Aunque el alivio es inmediato, suele ir seguido de culpa, frustración y dificultades económicas.

Es frecuente que aparezcan:

  • Compras impulsivas difíciles de controlar  
  • Sensación de alivio temporal al comprar 
  • Culpa o  arrepentimiento posterior  
  • Problemas económicos  
  • Ocultación de las compras a familiares o pareja  

El tratamiento se centra en comprender el origen emocional de la conducta, desarrollar alternativas saludables y recuperar el control sobre los impulsos.

SEXO

La conducta sexual puede convertirse en una forma de aliviar el malestar emocional, la ansiedad o el estrés. Con el tiempo, la persona puede sentir una necesidad difícil de controlar de recurrir al sexo como vía de escape, aunque esto termine afectando a su bienestar, sus relaciones o su vida cotidiana.

Es frecuente que aparezcan:

  • Pérdida de control sobre la conducta sexual 
  • Necesidad creciente de buscar estimulación 
  • Sentimientos de culpa o vergüenza  
  • Dificultad en la pareja o las relaciones personales 
  • Problemas laborales, económicos o legales 
  • Uso del sexo como forma de escapar del malestar 

La terapia ayuda a comprender la función que cumple esta conducta, recuperar el control y desarrollar formas más saludables de gestionar las emociones.

PORNOGRAFÍA

El consumo de pornografía puede convertirse en una conducta compulsiva cuando deja de ser una elección y pasa a utilizarse de forma repetida para aliviar ansiedad, estrés, soledad o malestar emocional.

Es habitual encontrar: 

  • Dificultad para controlar en consumo 
  • Necesidad de aumentar el tiempo o la frecuencia  
  • Pérdida de interés por las relaciones reales  
  • Culpa o frustración tras el consumo  
  • Interferencia en la vida personal, laboral o de pareja

El tratamiento se centra en comprender las causas que mantienen la conducta, mejorar la regulación emocional y recuperar una vivencia saludable de la sexualidad.

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